Lucifer en la Biblia- Capítulo 5: El Acusador y el Hombre de la Tierra
Capítulo 5 – El Acusador y el Hombre de la Tierra Hubo un día en que los cielos no estaban en guerra, pero tampoco en paz. Había quietud… la tensa quietud que precede a un debate eterno. Los hijos de Dios acudieron a la asamblea, y con ellos —o mejor dicho, entre ellos— apareció también aquel que ya no tenía nombre digno, pero aún tenía acceso. No se arrastraba como serpiente, ni rugía como león: se presentaba como lo que era en su nuevo oficio: el acusador . —¿Has visto a mi siervo Job? —preguntó la Voz, no como quien presume, sino como quien señala una lámpara encendida en medio de la bruma—. Íntegro, temeroso, apartado del mal. El acusador sonrió por dentro. El que había caído, pero no había sido borrado, sabía cómo hablar con precisión. —Claro que lo he visto. ¿Y quién no lo haría? ¿No es acaso un fiel convenido? Lo rodeaste, lo enriqueciste, lo bendeciste. Retira tu protección… y verás. Maldecirá tu nombre en tu rostro. La escena quedó sellada, la apuesta lanza...







